Por una práctica imparcial y mesurada..
La oftalmología ha sido una de las especialidades en la práctica médica, con mayor advenimiento en avances tecnológicos en las últimas décadas e implícito a ello, se ha generado la necesidad de implementar nuevas habilidades, logrando con ello hacer una mejor oferta en la atención y solución de la patología ocular.
En respuesta a inversiones multimillonarias en el campo de la investigación oftalmológica, una innovación permanente es la regla y lejos de salir del asombro de todo lo que acontece, menos probable nos resulta cuestionarnos si en verdad todo lo nuevo se puede y se debe incorporar a nuestra práctica.
Por otro lado, la mayoría de las organizaciones que nos representan están inmersas y en algunos casos comprometidas en alentar la tecnificación de la oftalmología , sin hacer un alto en el camino y reflexionar si no estamos dejando de lado el considerar valores como el derecho a TODOS de recibir una atención imparcial, mesurada y de calidad.
Hoy que nuestra población tiene derecho a lograr un mayor promedio de años de vida, graves retos han asomado y por puntualizar ideas concretas, cuestiono ante ustedes:
¿Es válido contemplar que en el tratamiento para la degeneración macular involutiva relacionada a la edad (“formas húmedas”), el empleo de anti-angiogénicos queda reservado a una clase económicamente solvente?
Los grandes beneficios ya están probados con técnicas de cirugía de catarata con cámara anterior formada con o sin facoemulsificación, entonces ¿porqué aún no están incorporados sistemáticamente a todos los pacientes marginados durante las iniciativas quirúrgicas que planeamos para disminuir la prevalencia de catarata en cada uno nuestros países?
¿Hemos cuestionado acaso el que actualmente sobre diagnosticando y más grave aún sobre tratando casos bajo el diagnóstico de sospecha de glaucoma y todo ello ante una nueva epidemia inducida por intereses ajenos al compromiso que el oftalmólogo tiene con su comunidad?
Para revertir nuestra situación actual se requerirá de talento a fin de conquistar el liderazgo que el oftalmólogo ha ido perdiendo y recuperarlo a través de las organizaciones que nos representan, quienes como mediadores, deben generar conciencia y responsabilidad ante la investigación que alienta innovaciones, pero deben promover a que estos no queden restringidos en forma elitista..
Es urgente salir de nuestro incondicional asombro por todo lo nuevo que tanto nos seduce y retomar nuestro compromiso de médicos oftalmólogos “depositarios de la salud ocular de nuestra comunidad” y recuperar con dignidad el buen juicio para lograr una práctica humanista, imparcial y moderada.
Dr. Francisco Martínez Castro.
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