|
Lumila Fiorela More es legalmente ciega, tiene percepción de luz en un ojo y en el mejor ojo conserva algo de percepción de bultos en campo temporal con colores debido a retinopatía del prematuro.
Hola!
Soy Lumila y tengo 20 años.
Hoy quiero escribirles a los papás de chicos ciegos y disminuidos visuales severos. ¿Puedo pedirles que se hagan un favor ustedes mismos y se regalen un ratito para leer ésta carta?
Yo sé que es difícil y hasta inaceptable pensar en lo que sus hijos no tienen, en lo que no pueden. Saben… les propongo sumar SÍ a esos NO. ¿Qué les parece?
Van a ver… si ponen en una balanza los SÍ y los NO, que cada uno de ellos pesa igual, ni más ni menos. ¿Se acuerdan cuando se enteraron que su hijo era o quedó ciego o con dificultades severas en su visión?
Imagino que tuvieron ganas de morir y la mayoría sintió que caía sobre ustedes el peor castigo. ¡Es más! Hasta creo que pensaron que les cambiaron su hijo, que era un terrible sueño, una pesadilla. ¡Imposible que les estuviera pasando a ustedes!
Ése, supongo, habrá sido uno de los peores momentos a enfrentar. Pero juntaron fuerzas para empezar a caminar en una realidad desconocida, a descubrir un mundo que no parece ser el mismo para todos, a dar cuanto podían y más…
¡Luchen! Para que el SÍ les abra las puertas, no se olviden que decir SÍ, es enseñarnos a hacer las cosas y no hacerlas por nosotros. Es permitirse vivir su vida y dejar que tengamos la nuestra con dificultades, alegrías, tristezas, aciertos y errores.
No piensen que decirnos SÍ es dejar de acompañarnos, decirnos SÍ, es ayudar a preparar un lugar en el que podamos estar cuando ustedes ya no estén; decirnos SÍ es, aunque no quiera escribirlo, darnos un tirón de orejas cuando nos portamos mal; es hacernos ver los errores.
No traten de compensar la visión que nos falta comprándonos el Shopping entero. Esa mentira no es más que un lindo envoltorio de regalo que por dentro está vacío. Lo más importante, es aceptar nuestras limitaciones y verán que sus hijos pueden hacer lo mismo o más que yo.
¡Dejen que se ensucie! Para descubrir texturas.
¡Dejen que se caiga! Cuando aprenda a dar sus primeros pasos.
¡Dejen que se asuste! Así sabrán lo bueno y lo malo.
¡Dejen que se pelee! Este será un ensayo para defenderse en la vida.
¡Dejen que tenga amigos! Al estar con otras personas él podrá elegir.
¡Dejen que llore, se enoje, se ría! Ésa será la manera de expresar lo que siente.
¡Dejen que se enamore! Algún día formarán su familia.
¡Dejen que elija sus estudios! Después de todo, es él quien elegirá sus armas para trabajar.
¡Dejen que se equivoque! Del error se aprende.
Si tienen otros hijos; ¡no los comparen! cada uno tiene derecho a ser como es, a cada uno le pertenece un lugar especial en la familia que no debe ser desplazado por la discapacidad.
Recuerden que ustedes tienen “un hijo que no ve”, no “un no ve con hijo”.
Pensemos en el futuro… y regálennos el derecho de la libertad y la obligación del deber, para que podamos ser hombres y mujeres del mañana.
No tomen sus errores como errores, piensen que lo que hicieron fueron intentos para darnos lo mejor y esto los hace ser los mejores papás del mundo.
Lumila Fiorela More
Instructora de Braile
Castelli
Argentina
VERSIÓN DE IMPRESIÓN
ENVIAR ÉSTE ARTÍCULO A UN AMIGO
|