¿Qué hacer como oftalmólogos en Latinoamérica frente a gobiernos populistas?
Al hablar del populismo en su enfoque político, habitualmente se identifica controversia entre los integrantes de una misma comunidad y esto es debido a que implícitamente en la política del populismo, se integran con una serie de prácticas en el manejo del Estado, destinadas a ganar simpatía de las clases menos favorecidas, buscando soluciones genéricas e imprecisas como la justicia social.
Hoy, fácilmente vemos coincidir a muchos gobiernos en Latinoamérica en ésta tendencia o práctica en diversos grados, sin duda, como una respuesta compensadora a los resultados que ha generado la economía globalizadora mundial y que, en forma simplista, pueden ser identificados como un aumento en los índices de pobreza y de marginación para un alto porcentaje de la población, limitando la prestación de servicios básicos, entre ellos, el derecho a la salud visual.
No pretenderé incluir mi postura justificar o no éstas políticas, aunque sí me queda claro que, repartir el dinero de otros con fines justicialistas y sin una clara intención a incrementar la fuerza productiva de un país conlleva, habitualmente, a resultados desastrosos en el futuro de todos; claro está, excluyendo a la clase política que hace uso de ésta práctica.
A fin de avanzar y llegar a alguna parte, hay que entender el porque acontece ésta práctica política, que ha sido reincidente para Latinoamérica y que por coincidencia, se presenta con variados matices, cada vez que los índices de POBREZA se elevan para la mayoría de ciudadanos, que integran el ESTADO.
La pobreza es justamente el caldo de cultivo ideal que hace permisible prácticas intervencionistas que prometen salud ocular a la comunidad, como la discutida “Operación Milagro” y con ello, estén ganando simpatía entre los desposeídos; mientras tanto, sólo nos sentamos a condenar el hecho, sin hacer una oferta sólida, con la autoridad científica y moral, que sólo los oftalmólogos podemos diseñar en nuestra comunidad.
Por avizorar sólo el potencial que tendría involucrarnos en hacer una propuesta en materia de salud visual a nuestra comunidad, recordaré que entre las primeras causas de ceguera están catarata, glaucoma y retinopatía diabética ; que conservadoramente, se tiene estimado que, entre un 30 a 50% de quienes la padecen, o bien desconocen que su problema visual tiene solución o no tienen acceso a una forma de atención viable.
De lograr incorporar una iniciativa nacional bajo organizaciones representativas de los oftalmólogos, ganaremos múltiples beneficios, previendo incluso económicos, si logramos la participación y simpatía de nuestros gobiernos, de organizaciones no gubernamentales, de la industria, iniciativa privada y sin duda, de nuestra propia comunidad. Este ya es un hecho probado que lo han aplicado países como Brasil, Paraguay y más recientemente, Colombia, Perú y Argentina. En todos los casos con resultados alentadores.
Si ésta es ya una alternativa probada por iniciativa de los oftalmólogos de algunos países, la invitación está abierta para todos, a fin de dejar de ser sólo espectadores de graves acontecimientos en nuestra comunidad y con acciones reconquistar con liderazgo nuestra posición ; pues no hay que olvidar que somos los únicos profesionales autorizados para cuidar de la salud visual en nuestra comunidad. De lograr este cambio de actitud, estaremos contribuyendo a frenar prácticas improvisadas populistas, las que generalmente, a través de intermediarios, pretenden definir nuestro futuro profesional, pero más importantemente, que no desarrollan las estructuras humanas y de instalaciones que cuiden de la salud ocular en el futuro.
La práctica de la oftalmología está cambiando y la demanda de servicios de nuestra comunidad aún no está satisfecha, unámonos a nuestras autoridades, al público y a la industria para hacerlo. Es tiempo de capitalizar nuestra experiencia, conocimientos y destrezas, colaborando unidos, para construir un mejor futuro para todos.
Cordialmente:
Dr. Francisco Martínez Castro
Editor del Boletín VISIÓN 2020 Latinoamérica
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