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DEFECTOS REFRACTIVOS
¿Por qué hablar de los defectos refractivos en niños?
Introducción
¿Porqué nos deben de importar los defectos refractivos? El reporte, “Situación Mundial de la Visión ” de la OMS del 2005, destaca la escasez de datos sobre la prevalencia de defectos de refracción, con estimaciones de 200-250 millones de afectados a nivel mundial (1). Un brillante análisis de la Dra. Cathy McCarty, mostró que, independientemente de la prosperidad económica, la mayor parte de los países para los cuales se dispone de datos, han enfocado al problema de los defectos de refracción de una manera inadecuada y por consiguiente, con pocas probabilidades de lograr los objetivos de VISIÓN 2020 (2). Los datos de prevalencia son importantes, no sólo para decidir cual de las cinco áreas prioritarias de VISIÓN 2020 (Catarata, Defectos Refractivos, Retinopatía del Prematuro, Retinopatía Diabética y Visión Baja) debe ser atendida primero, pero también para la medición de la eficacia del programa.
En comunicación personal de octubre del 2006, los Doctores Resnikoff y Kocur, del Programa de Prevención de Ceguera y Sordera de la OMS , nos informaron que en estadísticas que se publicarán dentro de muy poco, se calcula oficialmente, que hay aproximadamente 153 millones de individuos literalmente ciegos o con visión baja, tan sólo por no tener un par de anteojos. Es decir, para fines prácticos, el 50% de la carga social de impedimento por ambas entidades, superando por mucho a la Catarata, el Glaucoma, la Retinopatía Diabética, etc. En base a ésta información, del 14 al 16 de marzo del 2007 se reunieron 650 expertos en el tema en Durban, Sudáfrica, en el Primer Congreso de Errores Refractivos y Desarrollo de Servicios (3). La declaratoria del congreso confirmó la cifra de impedidos visuales por defectos refractivos así como el hecho de que es la principal causa de ceguera evitable y Visión Baja a nivel mundial.
Antecedentes
Quizá es lógico pensar que los niños, especialmente aquellos de edad escolar, se beneficiarían más de la atención dirigida a los defectos de refracción; sin embargo, ésta presunción es difícil de demostrar. Un estudio reciente, llevado a cabo por el Cochrane Eyes and Vision Group (Grupo Ocular y de Visión Cochrane), no pudo encontrar un solo ensayo aleatorio, controlado, que demuestre que los programas de despistaje visual realmente ayudan a disminuir la prevalencia de déficit de agudeza visual por defectos de refracción en niños de edad escolar (4).
Pero esto no debe detenernos, pues hay otras evidencias que apoyan un programa de atención a este nivel mientras que obtenemos la información epidemiológica necesaria. Para muestra de esto tenemos una compilación reciente de la IAPB que extrapola información de varios estudios en la que los objetivos de VISIÓN 2020 están relacionados con todos menos uno de las llamadas Metas de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas (5). En el caso de los defectos refractivos, esto es principalmente para las Metas 2, 3 y 4, en las que se pretende lograr la educación primaria universal, promover la igualdad de géneros y reducir la mortalidad infantil. Las estrategias que VISIÓN 2020 implementa, incluyen los exámenes visuales en edad escolar, esquemas sustentables de provisión de ayudas ópticas, la provisión de Vitamina A, la implementación de programas de detección y tratamiento de la Retinopatía del Prematuro, etc.
El Problema
Al igual que en el resto del mundo, en Latinoamérica carecemos de datos sólidos acerca de los defectos de refracción, especialmente para los adultos, si bien, recientemente fue presentado en reuniones científicas y está a la espera de publicación, un trabajo de Argentina de Prevalencia de Error Refractivo en una población de oficinistas (6). También contamos en el mismo país, con los datos, aún no publicados, para escolares del llamado “Programa Ver para Aprender-Veo Veo-“ obtenidos en 300 mil niños, realizados por la Fundación Oftalmológica Hugo Nano (7).
¿Qué sabemos? – la evidencia-
Los datos presentados en la figura A, resumen las tasas de defectos de refracción no corregidos para estudios en varios países (El grupo RESC, o Estudio de Defectos Refractivos en Niños, por sus siglas en inglés) en
los cuales se utilizó la misma metodología, incluyendo un país de Latinoamérica (Chile) (8). El estudio citado parece ser el único publicado de defectos de refracción, basado en la población, llevado a cabo en Latinoamérica.
Figura A. Tasas en los estudios de defectos de refracción en niños

Se han mostrado que las tasas de defectos de refracción no corregidos, están directamente relacionadas con las tasas de miopía (2) y se sabe también, que las tasas de miopía están relacionadas con las de educación; de ahí que encontramos tasas más elevadas en los estudios de zonas urbanas, comparadas con las obtenidas en zonas rurales.
Potencialmente, las diferencias entre las razas y etnias podría influir (9) la manera en que los factores ambientales o de comportamiento ejercen su influencia, en particular en Latinoamérica, donde existen tantos grupos indígenas distintos, así como una variedad de orígenes europeos. En un estudio multicéntrico, longitudinal y observacional, de defectos de refracción y el desarrollo ocular en niños de 4 grupos étnicos, luego de ajustar para edad y género, los niños de ascendencia asiática tenían la mayor prevalencia de miopía (18,5%), seguido de los hispanos (13,25%), afroamericanos (6,6% ) y caucásicos (4,4%) (10).
Recavar datos epidemiológicos válidos y confiables requiere mucho tiempo y recursos que las regiones puedan creer que serían mejor utilizados para sus programas. Aún sin contar con datos epidemiológicos acerca de la prevalencia de los defectos de refracción en toda Latinoamérica, al decidir políticas, se pueden tomar en consideración los datos publicados sobre la proporción de urbanización para llegar a una estimación de la carga diferenciada de los defectos de refracción no corregidos. Esto ayudará para considerar los cambios que podrían ser esperados con el paso del tiempo en los defectos de refracción no corregidos si no se implementaran intervenciones (2).
Si son usados con la debida prudencia, los datos de estudios, generalmente observacionales de países vecinos, podrían ser utilizados para estimar la carga en un área determinada. Por ejemplo, García y cols, descubrieron que en el noreste del Brasil, el defecto de refracción más común es la hipermetropía (11); mientras que Kara José y cols, estudiando casi un millón de niños en la zona metropolitana de Sao Paulo durante 6 años, descubrieron que esto era cierto para los grupos más jóvenes, pero hubo evidencia de miopización incrementada en niños mayores (12). Hallazgos similares fueron informados por Hernández y colaboradores, en niños de edad escolar en Bogotá, Colombia, con hasta 42% presentando algún defecto de refracción, notando además que, más de 60% de los afectados no usaban anteojos (13). En cambio, en un entorno metropolitano en Monterrey, México, Villarreal y cols, encontró que, aproximadamente 40% de los niños de 12 ó 13 años tenían miopía y que la cifra era significativamente mayor entre las niñas (14). En forma similar a lo informado en otros estudios, Villarreal reportó que solamente 20% de los afectados usaban gafas recetadas. continúa en la siguente edición...
Lic. María E. Nano
Prof. Dr. Hugo D. Nano
Dr. José M. Múgica
Dr. Van C. Lansingh
Buenos Aires,
Argentina
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